Estamos viviendo una época de grandes y constantes cambios que afectan todas las esferas de la vida. Este contexto afecta a las personas, a las instituciones, al mundo de la producción, del trabajo y genera en las personas un sentimiento de indefección (estado de la persona de intensa ansiedad e incertidumbre ya que no puede vislumbrar su futuro). Ante esta realidad se pueden adoptar tres caminos: ignorar los cambios y dejar a la suerte su destino; ser consciente, pero paralizarse y sufrir. En ambos casos estas actitudes no contribuyen a evadir la ansiedad o el pesimismo. La tercera opción es ser proactivo, buscando informarse, formarse y capacitarse.

El conocimiento tecnológico lo provee la formación formal e informal, pero tiende a perder actualización rápidamente. En cambio, si las personas poseen habilidades blandas interpersonales son eternas y constantes. Son las más valoradas por los empleadores, pero son muy difíciles de adquirir, requieren años para desarrollarse y condiciones propicias de aplicación, lo cual hace que se valoricen y sean muy codiciadas a la hora de cubrir puestos de trabajo.

Desarrollo de Habilidades blandas

En algunos países los currículos de los primeros niveles educativos han incorporado ya el desarrollo de las habilidades blandas desplazando a los datos a un plano de elementos utilitarios al servicio de situaciones   que requieren poner en práctica esas habilidades. Los niveles superiores de la educación, si bien en muchas instituciones a través de la resolución de problemas ponen en práctica las habilidades blandas, se focalizan en la transmisión de información.

En América Latina el desarrollo de las habilidades no está presente en sus currículos que permanecen inalterables desde hace 100 anos. Para dotar la capacidad de empleabilidad la educación se circunscribe a orientación generales en el nivel medio, en los niveles terciarios y universitarios se limitan a la transmisión de conocimientos técnicos y conjuntos de habilidades para una ocupación. Sus currículos prevén una duración de las carreras entre cuatro y seis años de duración, actualmente considerados demasiado extensos, basados en información muchas veces desactualizadas o en el mejor de los casos estarán perimidas para cuando en educando deba ocupar un puesto de trabajo. Tanto la educación básica como en los niveles superiores delegan la formación y el desarrollo de las habilidades blandas a las familias y la comunidad, lo cual no garantiza que los educandos las posean para desempeñarse en el mundo del trabajo y en su vida personal.

Numerosas son las habilidades blandas, pero algunas son especialmente valoradas en el mercado del trabajo. Estas habilidades pueden dividirse en las Habilidades Blandas Generales y en las Específicas. Las primeras son y serán las valoradas en todos los tipos de ocupación. Las segundas serán las exigidas en los puestos de alta calificación, he aqui algunas:

HABILIDADES BLANDAS GENERALES

  • Los hábitos productivos: seguir una rutina, llevar agenda, ser diestros con la computadora.
  • Puntualidad
  • La integridad: ser honesto consigo mismo y con los demás, reconocer errores, ser objetivo, responsable.
  • Tener valores personales: conductas éticas
  • Comunicación: oral, escrita, capacidad para realizar presentaciones, habilidad para escuchar
  • Cortesía: modales apropiados a la situación y al contexto, ser respetuoso y guardar las formas cordiales.
  • Ser receptivo a las enseñanzas
  • Habilidades interpersonales: trato cordial, agradable, tener empatía
  • Tener autocontrol: paciencia, sociabilidad, habilidades sociales
  • Responsabilidad: ser confiable, hacerse cargo
  • Ética del trabajo: ser voluntarioso, diligente, motivado, ser puntual, no faltar.
  • Tener empatía
  • Seguridad personal: ser confiable en su manera de trabajar
  • Respeto a las opiniones ajenas
  • Flexibilidad y adaptabilidad
  • Tolerancia a la presión
  • Asertividad

Tomado de: www.gestiopolis.com

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